3 días en Asturias – Un viaje para relajarse

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En una visita express me planté en Asturias para pasar unos días con mi familia. Resulta que una tía mía vive allí con su marido y mi prima pequeña, y parte de la familia había ido a visitarles. Yo, de una semana de vacaciones, preferí estar solo unos días así que cogí un avión y en hora y media estaba en Asturias.  Eso sí, el descenso y aterrizaje fue un poco convulso por el mal tiempo (“hogar dulce hogar”, dijo un asturiano resignado…) pero yo estaba muy contenta porque de una tacada marcaba dos ticks en mi lista de cosas pendientes por hacer: viajar sola en avión y visitar el norte de España.

Llegué y me recogieron en el aeropuerto. El camino en coche por la autovía hasta Pola de Lena, pueblo adonde nos dirigíamos, me pareció digno de “Ocho apellidos vascos”: prados verdes, cielo gris y mucha lluvia. ¿Mal tiempo? Yo estaba encantada, porque era lo que esperaba.

Día 1

Para el alojamiento lo tuve muy fácil ya que me quedé en la casa del campo de mi tía. Una auténtica casita de piedra, con su chimenea, cocina de carbón que calentaba toda la casa con un sistema de radiadores, agua de la lluvia que se calentaba con placas solares, un bosque justo detrás donde cogíamos la leña, y un prau (prado) con gallinas. No se podía estar mejor.

Lo primero que hice fue ir a visitar la Iglesia de Santa Cristina, a pocos minutos andando. Es una iglesia prerrománica asturiana, construida a mediados del siglo IX. Lo que me encontré por el camino era maravilloso: todo verde mojado por la lluvia, vacas, ovejas, ocas y muchas hojas caídas. Cerca también hay una parada de tren, llamada la Cobertoria que se usa como centro de estudios del estilo Prerrománico Asturiano.

 

A la vuelta fuimos al pueblo de Pola de Lena para visitarlo. Se trata de la capital del Concejo de Lena con una población es de 8682 habitantes. En general se puede decir que es bastante moderno, pero aún así tiene un rincón con casas típicas de años más antiguos, por lo que merece la pena perderse un poco y encontrarlas. Como dato curioso Pola fue fundada en 1266 por Alfonso X de Castilla, como lugar de paso entre Oviedo (a media hora en coche) y León, así que tiene bastante antigüedad.

Entramos en una sidrería (es increíble cómo allí en vez de haber bares normales hay sidrerías por todos sitios) y cómo no, nos pedimos una sidra. A mí no me gusta pero me obligaron a probarla y… ¡estaba buenísima! Venía en un escanciador para poder echarte un culín de la sidra en el vaso (muy finos siempre), bebértelo más o menos rápido y acompañarlo de un plato de pulpo a la gallega y de huevos rotos con picadillo (¿sopa? no, carne picada de jabalí, un poco picante). Rico rico.

Pulpo a la gallega Huevos rotos Picadillo Asturias

Día 2

Por la mañana fuimos toda la familia a Cudillero, un pueblo costero a 1 hora de Pola y a 45 min de Oviedo. Como dato curioso esta localidad ganó en 1995 la primera edición del Grand prix del verano, programa de TVE. ¿Os acordáis de la vaquilla?

Cudillero Asturias

Después de subir y subir escaleras por las callejuelas de Cudillero para ver el pueblo desde arriba, bajamos y bajamos hasta llegar al coche y tiramos para Oviedo. Una vez allí fuimos directamente a almorzar a Tierra Astur. Que si tortus (tortas de maíz rellenas de cosas), cachopu (cachopo o lo que viene a ser un san jacobo con consistencia), callos, pote (pues eso, un ¿cocido? con muchas cosas) y de postre frixuelu (frisuelo o… crepe). Y cómo no, para beber sidra, que aquí tenías que llamar a los camareros cada dos por tres para que te echaran “un culín”, porque ay dios quien se atreviera a echarse sidra del morro, a lo normal, yo creo que directamente te echan del principado. Yo, pese a haber todos estos manjares como elección me tomé un plato de carne bastante rico con agua (¡desterrada!).

Tierra Astur Oviedo

Después recorrimos las calles de Oviedo, haciendo una parada en la catedral para visitarla, comprar unos pasteles y pasear por el parque. Todo muy bonito pero apenas tuve tiempo para disfrutar de esta ciudad. Tendré que volver para fotografiar todas las estatuas que hay. ¡Muchísimas!

Día 3

Este día lo reservamos para hacer una ruta por pueblecitos y senderos de la zona de Lena. Hicimos la Ruta de Los Molinos que parte de la pequeña aldea de Xomezana Baxo (Jomezana de Abajo), donde se pueden ver bastante hórreos (construcción elevada que sirve para guardar  los alimentos alejados de la humedad y de los ratones). La senda es de baja dificultad y en ella se pueden ver una serie de molinos de cereales muy antiguos pero restaurados.  Se les llamaba “de maquila” porque quienes los utilizaban pagaban el servicio de la molienda en especie, “la maquila” que es una parte proporcional de la harina obtenida.

Seguimos con mucho verde, muchas hojas caídas, mucha agua, mucha tranquilidad y muchos molinos.

Aunque no lo parezca es una bolera
Hórreo

 

Bonito ¿verdad? Después de eso nos fuimos a comer, de nuevo mucha comida y a descansar. Ya solo quedaba al día siguiente visitar un poco de Mieres, más que nada tiendas, y comer en Carabanzo (para mí siempre será Garbanzo) hacer la maleta y volverme a casa. De camino al aeropuerto nos paramos en este lavadero donde la gente sigue lavando su ropa. Sin duda, Asturias me ha enamorado.

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