Comida “Vintage” en Torremolinos

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El día ya llegó. He cumplido 30 años. Siempre pensé que con esta edad ya estaría casada, tendría hijos y una casa de tres habitaciones, jardín y porche. No es para nada así, pero la verdad es que no me puedo quejar. Mi casa tiene una sola habitación, mi hijo podría decirse que es mi gato y mi novio se lo curra bastante. Por eso, había que celebrar el día por todo lo alto y empezamos yendo a almorzar, mi pretendiente y yo, a uno de los mejores restaurantes de comida fusión de Torremolinos.

Quería algo nuevo, diferente, (y además estaba dispuesta a saltarme mis restricciones) así que usé la web Tripadvisor para buscar el listado de los mejores restaurantes de Torremolinos. Finalmente nos decantamos por Vintage 8, en el puesto número 5, porque parecía tener comida de calidad, fusión de española y marroquí, con precios asequibles y platos bien decorados. Esto último para mí es un poco pijada, y no me suelo fijar, pero un día es un día. Además, en la web pude ver que los platos tenían nombres musicales como la Originalidad de The Beatles, la Intensidad de Mónica Naranjo, o la Perfección de Michael Jackson. Definitivamente, este último quería que fuera el mío.

El restaurante está en Calle Antonio Navajas Ruiz, enfrente del Minigolf del Bajondillo, cerca de la Casa de los Navajas y del Burger King, a dos pasos de la playa. Entramos y no había gente comiendo. Nos extrañó ya que era viernes y en octubre aún hay guiris, pero tantos comentarios positivos en tripadvisor serían por algo, así que nos sentamos. El lugar es muy acogedor, con un aire vintage (de ahí el nombre), rollo salón de casa moderna, con pinturas sobre las paredes y mobiliario de estilos diferentes mezclado.

Enseguida nos atendió uno de los camareros (nos dimos cuenta de que los trabajadores eran marroquíes) y nos trajo la carta. Pedimos dos copas de vino y nos las sirvió junto a un pequeño aperitivo (una croquetilla muy apañá) mientras decidíamos qué comer.

Nada más abrir la carta nos topamos con un menú degustación que te ofrecía tres entrantes, dos platos, la bebida y el postre por 19,50 €. Los dos platos se elegían entre dos carnes y dos pescados, así que decidimos pedir dos menús degustación, eligiendo cada una de las carnes y pescados. La Perfección de Michael Jackson se me reserva para otra ocasión.

Primero llegaron las Caderas de Elvis para remover los sentidos. Consiste en una tapa con un huevo, rollo escalfado (yo no tengo ni idea de cocina pero eso no era ni frito ni cocido, así que lo único que sé que pueda ser es eso, escalfado) con cebolla frita por encima y alrededor. Tenías que removerlo con el tenedor y comértelo con ayuda de un panecillo bien calentito y rico rico. Al comerlo te daba la sensación de oler perfume, y es que tenía añadido unas gotas de agua de azahar. Buenísimo.

Luego llegó John Lennon y su Pacifismo en forma de queso de cabra con una compota de tomate y berenjena. Lo divertido es que al comerlo cruje y está algo dulce, y es que tiene azúcar escondida bajo las lechuguitas. Es uno de los platos con los que más disfruté.

Ahora es el turno de la Fuerza de Janis Jopling. Una pequeña hamburguesa cuya carne (como no, halal) estaba muy muy tierna y sabrosa, acompañada de patatas fritas (que no sé si eran de bolsa pero a mí no me lo parecieron). La hamburguesita tenía especias marroquíes y el pan con sésamo se notaba que era artesano. Una pena que se acabara tan pronto.

Acabados los entrantes, era el turno de los platos de pescado. La Energía de Tina Turner o lo que es lo mismo, salmón con patatas, estaba muy bien cocinado, y la Ternura de Paloma San Basilio que consistía en una pastela de gambas (o canutillos) tenía una curiosa mezcla entre salado y dulce. Ambos platos iban con una o varias salsas, en versión mini, deliciosas, por lo que tienes que estar todo el rato probando la comida con cada una de ellas. No te dejes nada en el plato.

Y llegaron las carnes. La Vigorosidad de Pavarotti, o chuletillas de cerdo, iba acompañada de un tierno cuscús. Ni qué decir del sabor de la carne… Y la Simpatía de Ella Fitzgerald era en realidad unos pinchitos morunos de pollo que nos sirvieron con un rico risotto con champiñones.

Aunque los platos eran pequeñitos, la verdad es que llegados a este punto ya estábamos prácticamente llenos. Pero como ya sabemos, para el postre siempre se hace hueco. Esto era sorpresa, ya que en el menú degustación no te especificaban qué postre venía incluido. Nos trajeron estos monos fanales de cristal con un regalito dentro. Se trataba de la Feminidad de Nana Muskouri en forma de compota de coco con helado de limón y un toque de menta. Sin palabras, tienes que probarlo.

La única pega que puedo poner es que casi todo va con pasas. A mí no me gustan, pero ahí me las comí con gusto, ya que mezclándolas con el resto de sabores venían super bien. Si esa es mi único pero, sin duda tengo que volver a visitar Vintage 8 y probar a mi Michael y la Felicidad de Bob Marley (frutas con helado de yogur).

Y bueno, como no podía ser de otra forma, recibí mi primer regalo de cumpleaños: unos tazones hechos y pintados a mano y una sorpresa bien bonita.

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