Fin de semana en Madrid

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Lo mejor para empezar la semana fuerte y sin estrés es descansar durante el fin de semana. A veces es imposible porque tenemos que seguir trabajando y/o haciendo otras tareas (al menos a mí me pasa: si no se trata de corregir exámenes es estudiar, o intentarlo), por lo que hay que urdir un buen plan: escaparse sea dónde sea. Y esta vez me ha tocado disfrutar un fin de semana en Madrid, no tanto para visitar la ciudad sino para pasar estos días con unas amigas.

Plaza Mayor Madrid Imanes y Postales

El viernes a las tres y media quedamos mi amiga y yo en el Vialia para viajar en Blablacar, con una chica que conducía para Madrid, por 25€; también viajaba con nosotras una chica de Chicago que trabaja en Málaga. El viaje fue un poco largo, ya que no llegamos hasta las nueve y media de la noche pero fue bastante ameno, ya que hablamos de un montón de cosas.

Ya en Madrid, en la Plaza de las Ventas nos recogió nuestra amiga que vive allí y directamente nos fuimos a buscar aparcamiento cerca de Gran Vía. Y voilà, encontramos justo enfrente de dónde habíamos quedado con unos amigos madrileños: Sidrería El Tigre de la zona de Chueca (calle de las Infantas, 23).

Según me contaron este era uno de los bares más baratos, para ser Madrid centro, a los que podíamos ir esa noche a cenar. De hecho, nos pedimos dos refrescos y una cerveza por 7,50€. Es decir, te cobraban cada bebida por 2,50€ y te servían dos platos grandes con tapas. Puede resultar apetecible pero tengo que decir que esa gente no sabe lo que es una tapa en condiciones. Básicamente eran patatas con una salsa anaranjada, croquetas (las de la primera ronda bastante insípidas, por cierto) y rebanadas de pan con diferentes cosas encima. Todo bastante grasiento, y es que cogía el pan y me pringaba de aceite o de yo qué sé qué era.

Regular, no bonito y barato. Pero es comestible, don’t worry, y la verdad es que el local está súper lleno de gente joven. Es más, había cola en el exterior y una especie de portero de discoteca cortaba el paso e iba dejando pasar cuando se liberaba un poco el interior del local. Esta es solo mi opinión pero para tener una visión más amplia puedes buscar la referencia de este bar en Tripadvisor.

Tras pedirnos otra ronda de bebidas con sus correspondientes (y repetidas) tapas nos fuimos a dar una vuelta y acabamos en el Bar Barbarum en calle Churruca, 3. Mucha gente, copas con un precio aceptable y música bajita para mi gusto. No es el mejor lugar al que ir, pero si quieres tomarte algo sin que tengas que vender tus órganos para luego ir a un mejor sitio puedes hacerte una parada. La noche no dio mucho más de sí así que fuimos a casa a descansar.

El sábado volvimos a aparcar muy rápido cerca de Gran Vía y paseamos un poco por la calle Fuencarral antes de ir a almorzar a la Taquería Mi Ciudad en calle de las Fuentes, 11. Es un restaurante mexicano con pinta de bar español de toda la vida. Aunque estén las mesas llenas merece la pena esperarse un poco en la barra hasta que te den sitio. El precio es aseguible, y la comida está bastante buena.

Hay gran cantidad de tacos por 1,50€ y los nachos en cesta de queso merece la pena probarlos. Lo único malo es que tras repetirle al camarero varias veces que nos faltaba un alambre (es comida, es lo único que te puedo contar) terminaron apagando la cocina y no nos lo llegaron a servir, por despiste. Para compensar, al menos nos dieron un chupito de un tequila rojo muy suave.

Nachos con guacamole Imanes y Postales

Tacos Mi Ciudad Imanes y Postales

Menú bebidas Taquería Mi Ciudad

Con el estómago lleno fuimos a recorrer las calles de Madrid pasando por el Palacio Real, la Catedral de la Almudena, la Calle Mayor, el Mercado de San Miguel, la Plaza Mayor, la Puerta del Sol y Gran Vía, parando en alguna que otra tienda de recuerdos para curiosear.

Tras nuestro tour turístico fuimos a casa un rato. Ya, maqueadas y abrigadas fuimos a cenar a una Sureña de rapidez porque teníamos sesión teatral en el Teatro Maravillas en calle de Manuela Malasaña, 6.

Se trataba de una sesión de Jamming Show, un teatro interpretado por cuatro actores que van improvisando según unos tituling que el público escribimos en unas tarjetas que nos dan al entrar. Según esas frases y con unos estilings (lorquing, tarantining, reguetoning, choning…) que el público también aporta se van creando diferentes situaciones y pequeñas historias que te harán reír hasta decir basta.

El precio de la entrada es de 15 euros y, además es una opción de ocio que podrás repetir todas las veces que quieras, ya que cada vez, al ser improvisado, el espectáculo será diferente. Había gente del público que había ido incluso más de 10 veces y les regalaron una camiseta. Como curiosidad, Ana Morgade estaba en la cola de entrada, y es que a veces ha participado en La Golfa, otra obra de teatro improvisada de la misma compañía. Totalmente recomendable.

Tras hacernos unas fotos con los actores y muy contentos por haber sido parte del publiquing del Jamming, fuimos al Bogui, un club de conciertos de jazz y sala de discoteca. La entrada suele costar 10 euros con dos refrescos o dos cervezas, pero como todo dependerá de la noche, digo yo. No es una discoteca demasiado grande pero está bastante chula. Todo es de madera y está decorada con cuadros con fotografías en blanco y negro de personas de raza negra para adentrarte un poco mejor en su cultura musical y en los orígenes del jazz.

Como habrás adivinado, el tipo de música que ponen no es el típico de otras discotecas (menos mal) y podrás escuchar desde funky de los setenta hasta pop, hip hop y r&b de todos los tiempos, sonando Destiny’s Child, Michael Jackson, Will Smith, Drake o Rihanna. También tiene una pequeña zona de reservado, al lado de la mesa de mezclas del dj. Sin duda, cuando vuelva a Madrid, volveré a repetir en el Bogui.

Ya el domingo, solo nos quedaba buscar un sitio para comer y nos fuimos al barrio de La Latina. Volvimos a encontrar aparcamiento muy fácilmente (estamos hechas unas máquinas). y nos dirigimos al Juana La Loca a probar el ceviche (mis amigas dan fe de que merece la pena) y la tortilla de patatas. Es un buen restaurante de pintxos pero un poco caro para la cantidad que trae, en mi opinión. Luego terminamos tomando unas tostas y riquísimas croquetas en la taberna La Búha.

Con el estómago bastante lleno, y sin hueco para el postre, llegaba el momento de marcharnos y volver a Málaga. Esta vez volvimos en AVE, aprovechando el 50% en un trayecto que te hace RENFE al hacerte la tarjeta Renfe+, totalmente gratis. Así que ida (blabla) y vuelta (AVE) nos salió por unos 64€.

Y hasta aquí la reseña de mi finde madrileño; espero que te sirva de ayuda en un futuro y que disfrutes como mínimo como lo hice yo. ¡Qué me gusta esta ciudad!

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